El peso chileno se derrumba hasta su mínimo histórico por la incertidumbre política generada por el Gobierno

La crisis política y social que vive Chile desde hace un mes se ha trasladado a la economía: el peso chileno alcanzó su menor valor desde 2002, hasta cambiarse a 783 pesos por dólar, un 3% más que el lunes. La Bolsa de Santiago, en tanto, se hundía en idéntica proporción.

El particular martes negro chileno llega en plena oleada de protestas y después de que el Gobierno conservador de Sebastián Piñera se abriese el domingo a cambiar la Constitución de 1980 mediante un proceso constituyente del que no se conocen mayores detalles.

El ministro de Hacienda, Ignacio Briones, reconoció «inquietud» por la situación de los mercados y la fuerte depreciación de la moneda local, y el Banco Central llamó a la calma, aunque manifestó su «disposición a actuar frente a situaciones anómalas». «Como sabemos, a los mercados no les gusta la incertidumbre. Y las manifestaciones, junto con las dudas sobre qué respuestas podrá ofrecer el Gobierno y la apertura de un debate sobre la Constitución, un movimiento que sabemos cómo empieza pero no cómo termina, no son buenas noticias», analiza el economista jefe de Goldman Sachs para América Latina, Alberto Ramos. «Chile es uno de los países que más margen fiscal tiene para políticas sociales, pero el problema es que muchos manifestantes no quieren solo eso sino un cambio completo de modelo».

La caída del peso y de la Bolsa es «consecuencia de una crisis política de primer orden», añade José de Gregorio, expresidente del banco central entre 2007-2011 y decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. “El contexto es de gran incertidumbre, en medio de una crisis no resuelta: no se sabe hacia dónde va y cómo se va a solucionar el conflicto”, añade Gregorio. Con este panorama, explica, “es normal que muchos inversionistas estén dejando los activos locales, lo que implica un deterioro de la bolsa, un alza de tasas y del dólar”, indica quien también fuera ministro de Economía, Energía y Minería entre 2000 y 2001, durante el Gobierno de Ricardo Lagos.

El banco central ha enfatizado en un comunicado los pilares de la economía chilena: un sistema financiero “solvente”, una situación fiscal “sólida”, un “adecuado” nivel de reservas internacionales y de fondos soberanos, expectativas de inflación “ancladas” en 3% y una política monetaria “que se ha adaptado”. El organismo liderado por el economista Mario Marcel, en paralelo, valoró los acuerdos políticos de los últimos días: “Se han producido avances relevantes en la forma de acuerdos transversales en materias tributaria y presupuestaria, que debieran reducir los niveles de incertidumbre actual”.

«El banco central –absolutamente atento, consciente y preocupado de lo que está pasando– no descarta que probablemente pueda necesitar una intervención», valora Gregorio, que cree que Chile se encuentra en un estado «de mayor debilidad económica en el que probablemente la política monetaria tenga que seguir bajándose».

En lo que va noviembre, la moneda chilena ha batido récord negativo: es la divisa mundial que más se deprecia. Desde el estallido social iniciado el 18 de octubre, por un profundo malestar de los ciudadanos que se sienten al margen de la senda de desarrollo de las últimas tres décadas, el indicador de referencia de la Bolsa de Santiago —el IPSA— ha caído, por su parte, alrededor de un 14%. Esta situación «podría ser transitoria», señala Lagos. «Pero solo si se logra ordenar la discusión y sobre todo controlar la violencia». Los mercados financieros, mientras, contienen la respiración.

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