Insólito: LATAM paga impuestos en un paraíso fiscal pero le exige salvavidas al estado chileno

De acuerdo con un documento al que tuvo acceso el diario electrónico El Mostrador, la dirección de la petición de quiebra que LATAM presentó ante la justicia del país de EE.UU. no está en Santiago de Chile, sino en el paraíso fiscal de Las Islas Caimán. Así las cosas, es válido preguntarse por qué el Gobierno de Chile va a ir en ayuda de una empresa que estratégicamente utiliza una dirección de un paraíso fiscal y por ende no paga impuestos en el país.

El dato no es menor, considerando que en la misma compañía están en una etapa de “seguir buscando ayuda de los gobiernos o de alguna otra institución financiera” para recuperarse, según confesó durante la semana Roberto Alvo, CEO de la compañía.

El ambiente es tal, que en Chile el ministro Briones no ha descartado la posibilidad de ir al rescate de la empresa a través de mecanismos como bonos y créditos con garantías estatales o a través del paquete Covid para las grandes empresas que alista el Gobierno para presentar ante el Congreso.

Sin embargo, también es válido preguntarse ¿si el Gobierno de Chile va a lanzar un salvavidas a una empresa estratégica no sería mejor nacionalizar un porcentaje de esa empresa?

Consultado sobre el debate particular del salvataje de Latam, Juan Sutil, Presidente de la CPC sostuvo que si bien es una empresa que puede ir al mercado de capitales y al de deuda, también se debe estar abierto a una nacionalización.

“Es una empresa que puede ir al mercado de capitales, al merado de duda y es una empresas estratégica, pública, que también hay que protegerla,…y en una de esas hay que usar todas las anteriores incluyendo la repatriación del Estado si fuera necesario», indicó.

LATAM debe ser nacionalizada sin pago a sus dueños, y bajo control de sus trabajadores, a pesar de que aún no se define el futuro de la empresa, sus ejecutivos han despedido cerca de 300 personas a nivel nacional y cerca de 2000 en toda Sudamérica, pero esto no es todo, al personal que despidieron en Chile, dos meses antes les hicieron firmar un nuevo contrato por un menor sueldo el cual fue utilizado posteriormente para calcular sus finiquitos, lo cual a todas luces es una traición y una burla del empresariado hacia cientos de familias.

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