Las Iglesias y templos: Verdaderas redes de corrupción y pedofilia que promueven una doctrina de ignorancia y estupidez

Como sociedad tenemos que entender que si queremos avanzar hacia nuevas etapas del conocimiento humano, abolir las iglesias es fundamental.

Primero, son un negocio, verdaderas organizaciones delictuales que lucran con la ignorancia robándole a los más pobres. Segundo, porque está más que comprobado que son verdaderas redes de pedofilia. Tercero, porque para lograr lo anterior promueven una doctrina de estupidez, ignorancia, sumisión y obediencia, ya que es la única manera en que pueden robarle a los que menos tienen y violar a sus hijos.

Las iglesias han amoldado la palabra de Jesús a su conveniencia para promover un discurso que nada tiene que ver con el amor al prójimo que promovía. ¿En qué parte de su mensaje llamaba a odiar a las mujeres y a los homosexuales? ¿En qué momento Jesús dijo que había que robarle a los más pobres para que los obispos vivieran como reyes y acumularan fortunas obscenas? De hecho, si Jesús existiera en este época sería el primero en agarrar a patadas a todos los que se han deformado su mensaje para lucrar en su nombre. Además, las iglesias no sólo van en dirección opuesta a la ciencia, también anulan la lucha de clases, ya que llaman a que el pobre acepte la miseria en la que vive y no cuestione al causante, el modelo económico y social capitalista.

Una cosa son las religiones y nadie se puede meter en las creencias personales, se llame Jesús, Mahoma, Krishna, Zelda o Rihanna. Pero las iglesias que lucran y se enriquecen con la fe de las personas simplemente no pueden seguir existiendo, ya sean católicas o evangélicas. Para rematar, más encima evaden impuestos, lavan dinero y el mismo Estado les regala millones de pesos todos los años para que los obispos y pastores sigan aumentando sus fortunas personales. Por el bien de la sociedad tienen que ser abolidas, sólo representan un lastre para toda la humanidad, un cáncer que debemos extirpar a la brevedad posible.

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